La vida del ingeniero y articulista Ángel Godoy y la de su familia cambió drásticamente cuando funcionarios de seguridad, quienes portaban pasamontañas sin identificación, se lo llevaron la tarde del miércoles 8 de enero de 2025.
Este 1 de octubre, Ángel Godoy cumplió 52 años de edad, alejado de su familia: su esposa Adriana Briceño y su hijo Miguelángel, quienes abrazan a diario la esperanza y la fe de que pronto lo tendrán en casa.
El inicio del mes de octubre no solo lo marca el cumpleaños de Godoy, sino también el aniversario de su matrimonio: el 7 de octubre de 2006 él y Adriana se unieron civilmente y el día 14 lo hicieron de manera eclesiástica.
Ella lo define como un hombre maravilloso y extraordinario esposo y padre. Recuerda con afecto que se conocieron en el Colegio Universitario Cecilia Acosta, en Los Teques, y allí comenzó la historia de amor entre esta pareja.
Dios con ellos

Briceño solo tiene elogios para Ángel. Es una mujer que en medio de la circunstancia por la que atraviesan, abre su corazón con la firme convicción de que Dios está allí, con ellos, y que pronto se abrazarán fuera del centro de reclusión, como siempre, y en familia.
En julio se graduó Miguelángel como Bachiller de la República. Su padre no pudo estar con él de manera presencial, pero sí de pensamiento y corazón. “De forma espiritual siempre está con nosotros, lo apoya en cada paso que da y siempre tiene un buen consejo a pesar de las circunstancias”, dijo Adriana a Espacio Público.
Adriana cuenta con detalles, casi como una cronista, de cómo se conocieron, de la llegada de Miguelángel y hasta de sus vidas en la actualidad. Narra con orgullo que cuando nació Miguelángel, quien estuvo a tiempo completo fue su papá, porque ella tuvo problemas de salud post-parto. Él se encargó de todo lo referente al niño hasta que su esposa se recuperó.
Un buen papá
“Hoy en día es un padre que, más allá de papá, es amigo. Es extraordinario y como papás estamos pendientes de que nuestro hijo tome las decisiones correctas y sepa identificar lo bueno de lo malo”, agregó.
“Es un gran compañero, ¡wooow!”, pero también resalta que colaboraba con las labores del hogar, con especial énfasis en la cocina. También lo define como un buen hijo, pues siempre estuvo pendiente de sus padres (ya fallecidos) y un buen hermano. “Ama a sus sobrinos, a sus hermanos, siempre está pendiente de ellos”.
Pese a las circunstancias que esta familia atraviesa, Adriana asegura que la espiritualidad de Ángel ahora está mucho más fuerte, porque “su fe y creencia en Dios han hecho que su estadía en El Helicoide no sea tan difícil y que sea más llevadera con su fe en Jesús de la Misericordia, de que existe un Dios y está allí presente”, dijo.
“No hay cosa más dura que la separación familiar”
Adriana añade que, hasta la fecha, a casi nueve meses de la detención arbitraria de Ángel, desconocen las razones por las que está preso. “Cuando existe una persona tan atada al hogar, tan presente en las actividades de su hijo, lo separaron de esta forma tan injusta. ¡No hay cosa más dura que la separación de la familia!, pero creemos en Dios y en que él todo lo puede”.
“Si hay algo que aprendimos ante esta adversidad es sacar lo mejor de ello, porque siempre hay un aprendizaje. Hay una cuota alta de sacrificio y esta es la más alta que hemos tenido en nuestras vidas, pero aprendimos a amarnos más y a estar más unidos”, agrega y asegura que una vez su esposo esté en libertad, trabajarán más duro para seguir adelante con sus vidas.
Habla Miguelángel Godoy Briceño
Miguelángel siente una profunda admiración tanto por su mamá como por su papá, porque son las dos personas que lo marcaron positivamente en la vida. Particularmente con su padre, confiesa que entre ambos existe una buena comunicación, pero también apoyo.
“Quiero aprender cada día más para intentar igualar el conocimiento que tiene él. Admiro su control de cómo puede estar en ese lugar de tanto peligro. Mi papá es una persona pacífica, se me iría la vida diciendo tantas cosas, pero siento que es importante decir que es un gran papá”, expresó.
Desea que el próximo cumpleaños de su papá puedan estar juntos, no en el centro de reclusión, “sino acá en la profunda intimidad de nuestro núcleo, quisiera que pronto sea así, en familia”.

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