Renny González es un joven de 29 años de edad, a quien funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) lo detuvieron el 16 de agosto de 2024 en la ciudad de Maracaibo, en el estado Zulia, cuando una comisión de este cuerpo de seguridad llegó a su casa en horas de la tarde y le pidieron que los acompañara para unas “averiguaciones”.
Desde entonces, comenzó el calvario para él y para su familia. Su madre, Lourdes García, contó a Espacio Público, que su hijo accedió de manera voluntaria a la petición del Sebin y que esa comisión entró a la vivienda y “revisaron todo”.
García no estaba en la vivienda cuando ocurrió la detención. Posteriormente, comenzó a llamarlo a su celular, pero el esfuerzo resultó infructuoso. Quería saber dónde estaba, aunque fue su hermano quien logró entrar al correo y saber el paradero gracias a la ubicación que asoció a su teléfono. Estaba en la sede del Sebin en Maracaibo, pero cuando llegaron al lugar, le dijeron que Renny González no estaba ahí.
La mamá logra verlo mes y medio después
La señora García insistió en varias oportunidades y siempre le negaron a su hijo. El 17 de agosto le confirmaron que Renny sí estaba en el Sebin de Maracaibo bajo un proceso de investigación por pertenecer a un grupo de WhatsApp y que le llevara alimentos. Sin embargo, no lo pudo ver sino hasta mes y medio después.
“Metí un Habeas Corpus y el comisario del Sebin me llamó diciéndome que estaban disgustados conmigo porque eso era una raya para ellos y me preguntó que porqué lo había hecho y le dije porque no me daban razón de mi hijo. ¡Todos los días me paré en esta puerta a preguntar y nunca me lo dejaron ver!”, expresó García.
Contó que tres días después de esa situación logró ver a Renny. “Estaba golpeado, le sacaron un diente, me dijo que lo guindaron de las manos para que hablara. También le enseñaron fotos mías y lo amenazaron con que me matarían de rodillas ahí. Mi hijo pensó en quitarse la vida en el Sebin si a mí me pasaba algo”, dijo.
García denunció que también detuvieron a un amigo de Renny, Nudre Chourio, “a ambas familias nos extorsionaron con la suma de 4.000 dólares para que no los trasladaran a otro penal, pues existía la amenaza de que los llevarían al Helicoide, en Caracas. Los pagué porque me tenían amenazada”, agregó al tiempo que señaló que no dejará de luchar por lograr la libertad de su hijo.
A los jóvenes los acusaron no solo de pertenecer a un grupo en la plataforma de mensajería WhatsApp, sino también de “financiamiento” y “venta de armas”.

Un año preso en Tocorón
La mamá de Renny tuvo que vender su casa para pagar el dinero que le pedían, para evitar el traslado del joven. La plata la entregaron las familias en diciembre de 2024, pero en febrero de 2025 se los llevaron al Centro Penitenciario Tocorón, en el estado Aragua. Ahí estuvieron un año, hasta marzo de 2026, cuando los trasladaron a Yare II, donde están actualmente.
García contó que mientras Renny estuvo en Tocorón, logró verlo con más frecuencia: en principio, una vez al mes; luego, cada semana. Pero mientras se ajustaba a esta rutina arbitraria y sin vivienda propia, su hermana le dio cobijo en su casa en el estado Aragua, para que estuviera más cerca, geográficamente, de su hijo. Así sería un poco más fácil el traslado para las visitas y la respectiva paquetería.
A Renny González no le permitieron tener una defensor privado, por lo que su mamá le pidió al defensor público que los ayudará a introducir la solicitud de amnistía, acción a la que el jurista se negó porque presuntamente “estaba ocupado” y le pidió a la señora García que hiciera esa diligencia ella misma.
“Pensábamos que los muchachos iban a salir, pero nos negaron la amnistía. El abogado me dijo que metiera la apelación, mandé a hacer el documento y me dijeron que la revisarían”, añadió.
El apoyo familiar ha sido crucial
“Somos una familia de bajos recursos. Vendí mi casa y de solo recordarlo me da dolor y tristeza. Todos trabajamos, yo lo hago en una casa de familia y, gracias a Dios, los señores se portan súper bien conmigo. Tuve que arrimarme un tiempo en casa de la abuela de los muchachos, y ahorita vivo en casa de mi hermana en Maracay porque estoy más cerca de Caracas para poder hacer las diligencias”, dijo.
Entre sollozos, contó que el respaldo de su familia es inmenso: hijos, hermanos y sobrinos no la dejan sola en esta lucha para que Renny alcance su libertad plena. “Tengo dos hijos más, también están mis sobrinos. Ellos me depositan y así vamos sumando para la paquetería y todo”, comentó una atribulada mamá.
“Mi hijo tan joven y truncarle la vida así física y psicológicamente. De verdad lo admiro porque es un muchacho fuerte”.
Renny le pide a su madre que no regrese más
La señora García expresó que desde que trasladaron a Renny a Yare II lo ve una vez al mes, pero que cada vez que ocurre la visita él llora, le pide perdón y que no regrese más porque no le gusta verla cargando con insumos para él, pero ella se pregunta (entre lágrimas): “¿Cómo abandono a mi hijo? Mi hijo es inocente, y sus hermanos, tíos y primos no lo van a abandonar”.
Esta injusta detención llevó a Renny González a una situación de depresión y conmoción. Su madre le tuvo que llevar una biblia y pedirle que se refugiara en la palabra de Dios y no perdiera la fe. “Tenemos una conexión bastante fuerte”, dijo la mujer que procura dotarlo en cada visita con proteínas empacadas al vacío, galletas, entre otros insumos, porque la alimentación en Yare II “es fatal”.
Antes de su detención, Renny era montacarguista en una empresa, tuvo su primera audiencia de presentación el 27 de abril y la segunda está pautada para este jueves 21 de mayo.
Para finalizar, su madre lo define como un muchacho bondadoso, noble, buen tío, ama a sus hermanos, tíos, a sus amigos. Le gusta el fútbol, ir al gimnasio, caminar, reír. No sé cómo explicar lo que han hecho con la vida de nuestros hijos”, culminó la firme madre de Renny González.
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