En las regiones de Venezuela, la noche no está marcada por el descanso natural, sino por el sobresalto. El verdadero silencio llega cuando se apaga el zumbido de un ventilador, la nevera se detiene y la conectividad se desvanece de golpe. Estos eventos dejan a la ciudadanía a oscuras, con calor y en una zozobra constante.
Para los periodistas, significa trabajar contrarreloj: mirar con angustia el porcentaje de batería del teléfono y cazar una señal de datos móviles que se desvanece a los pocos minutos de un corte de luz. Esta situación se ha convertido en la rutina invisible de quienes ejercen el periodismo fuera de la capital. Informar en las regiones hoy es un ejercicio de resistencia.
Yo tenía una luz…
El 21 de marzo de 2026, el Ejecutivo Nacional anunció, oficialmente, la aplicación de un “Plan Especial de Ahorro Energético”1 con una duración inicial de 45 días, el cual vencía teóricamente a principios de mayo. La justificación dada por las autoridades para activar este plan fue un ciclo de calor extremo provocado por el “pasaje perpendicular de los rayos solares”, lo que, según el gobierno, disparó la demanda eléctrica a sus niveles más altos en nueve años.
Sin embargo, la estabilización no se dio en este lapso. En respuesta a lo que calificaron como “un incremento crítico del consumo”, el 7 de mayo el Ministerio de Energía Eléctrica informó, mediante un comunicado, que estaban ejecutando “maniobras de estabilización y protección” del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), al tiempo que prohibió por completo la minería digital (de criptomonedas) en el país para intentar frenar el alto consumo.
Además de la prohibición de la criptominería2 , el gobierno ha señalado que sostiene encuentros con representantes de industrias y centros comerciales para exigirles que garanticen la autogeneración. Asimismo, informó la realización de “lavados técnicos” en las líneas de transmisión y ha difundido campañas de concienciación a través de los medios oficiales.
Sin embargo, aún no ha publicado un cronograma detallado de los cortes, sincerar cuál es la demanda real y la capacidad de generación actual del parque eléctrico nacional y transparentar las inversiones destinadas al sistema. Esta desinformación y falta de transparencia aumenta el descontento de la ciudadanía.
Esta opacidad altera drásticamente la vida diaria y golpea tanto la salud psicológica, como la economía. En el periodismo, las consecuencias tienen dimensiones críticas: la productividad laboral diaria se quiebra y los y las trabajadoras se ven obligadas a realizar costosas inversiones en equipos de respaldo que se dañan rápidamente por la inestabilidad del servicio.
Consultas realizadas durante este mes a profesionales en distintos estados (Aragua, Barinas, Monagas, Anzoátegui, Zulia, Carabobo, Trujillo y Falcón), muestran un patrón común: cortes diarios de entre 4 y 8 horas (pueden llegara extremos de 12 horas), la ausencia absoluta de cronogramas oficiales de racionamiento y constantes fluctuaciones de voltaje, conocidas popularmente como “bajones”.
Región ocidental
Maracaibo (Edo. Zulia):
| Criterio | Detalles |
| Duración | Cortes diarios de hasta 6 horas. |
| Horario | Indefinidos (“una ruleta”), ocurren tanto de día como de noche (ej. 11:00 a.m., 2:00 p.m. o 7:00 p.m. y regresa en la madrugada). |
Según los y las comunicadoras, la situación se compara con la crisis posterior al apagón nacional de 2019. Pero, hoy dependen de plantas eléctricas de gasolina (que no resisten el uso continuo), mini UPS cuyo costo no baja de 35 dólares (aparatos que también se ven afectados por el calor extremo), ventiladores recargables, bombillos de emergencia. Algunos evalúan adquirir estaciones de energía, los llamados concentradores, pero la instalación y los equipos de este estilo rondan los 300 dólares o más. Bajo estas circunstancias, el trabajo se vuelve cuesta arriba.
Coro (Edo. Falcón):
| Criterio | Detalles |
| Duración | El promedio es de 5 horas, pero puede extenderse hasta 12 horas en el peor de los casos. |
| Horario | Indiferente (día, noche o “cuando deseen”). |
Las y los entrevistados coinciden que esta situación afecta notablemente la salud mental. Impide la entrega a tiempo de notas periodísticas, entorpece la comunicación con fuentes y la difusión de información, sumada la fatiga extrema al día a día.
Barinas:
| Criterio | Detalles |
| Duración | Cortes de 6 a 8 horas. Se han registrado hasta 3 cortes en un solo día. |
| Horario | Mañana, tarde, noche y madrugada. No existe cronograma. |
Quienes viven en esa zona llanera y una de las más calurosas del país, comentan que acumulan muchas tareas . “Por el calor y la falta de luz no duermo bien. Además de ser periodista doy clases, y llego muy cansada al aula”, refirió una de las encuestadas.
Trujillo:
| Criterio | Detalles |
| Duración | De 3 a 6 horas, pero se puede extender a veces hasta 8 horas. Los cortes pueden ocurrir más de una vez al día. |
| Horario | Sin horario fijo, sumado a fluctuaciones (“bajones”) constantes. |
En esta región andina los y las comunicadoras denuncian que viven en “zozobra constante” que imposibilita trabajar, dormir o realizar actividades cotidianas.
Región Central
La Victoria (Edo. Aragua):
| Criterio | Detalles |
| Duración | De 5 a 6 horas todos los días. |
| Horario | Rotativos (mañana, tarde o noche). |
Aquí el impacto y adaptación, además del cansancio físico y mental, es que se pierde muy rápido la conectividad móvil (las compañías Digitel y Movistar fallan tras una hora sin luz). Esto los obliga a tener fibra óptica respaldada con UPS para poder trabajar, lo que aumenta sustancialmente los gastos mensuales.
Carabobo:
| Criterio | Detalles |
| Duración | 6 horas diarias consecutivas |
| Horario | Sin hora específica (mañana, tarde o noche). |
Los niveles de estrés que reportan quienes viven en esa localidad son altos. Existe una dependencia absoluta de mantener cargados teléfonos, laptops y equipos de internet para mitigar las limitaciones laborales.
Región oriental
Monagas:
| Criterio | Detalles |
| Duración | 5 horas diarias consecutivas desde inicios de mayo 2026. |
| Horario | Cambian por día (bloques que inician a las 8:45 a.m., 9:30 a.m., 3:30 p.m., 5:00 p.m. o 7:00 p.m.). |
En esta entidad se reportan alto nivel de frustración, rabia y retraso laboral severo (pérdida de entrevistas y jornadas extendidas). El golpe económico se evidencia en la quema constante de protectores y la necesidad de comprar dos mini UPS en un año (35 y 75 $).
Puerto La Cruz (Edo. Anzoátegui):
| Criterio | Detalles |
| Duración | Entre 4 y 5 horas |
| Horario | Se registran hasta 3 cortes entre la noche y la madrugada. |
El Tigre (Edo. Anzoátegui):
| Criterio | Detalles |
| Duración | Entre 3 y 6 bajones eléctricos al día, asociados al momento en que “quitan la luz” en otros sectores. |
| Horario | Es indistinto |
En esta zona del país, denuncian la imposibilidad de costear equipos de respaldo por sus altos precios. Los y las periodistas dependen exclusivamente de contar con datos móviles o, en casos extremos, de trasladarse a otras zonas de la ciudad.

Una crisis sostenida
Detrás de estos testimonios, cuyas identidades se reservan por seguridad, se perfilan tres ejes críticos:
- La destrucción de equipos y gasto económico: los y las periodistas reportan la pérdida constante de electrodomésticos, protectores y UPS (cuya vida útil se reduce a un año por los bajones). Recurren a soluciones improvisadas (como adaptar baterías de vehículos a los UPS) que también terminan quemándose.
- El colapso de la conectividad: aunque la fibra óptica es la alternativa para trabajar, los proveedores también sufren por el daño de sus propias baterías. La telefonía celular (Movistar/Digitel) suele apagarse o degradarse tras la primera hora del corte.
- Supervivencia laboral. Trabajar en Venezuela se ha convertido en una labor intermitente que consiste en “aprovechar apenas llega la luz” para adelantar tareas, cargar dispositivos y estirar las horas de autonomía de los equipos recargables.
Esta realidad impacta de manera directa a la ciudadanía. Y cuando los medios locales se apagan por falta de energía, las comunidades entran también en una zona de penumbra informativa. Es en ese vacío donde proliferan los rumores, las noticias falsas y la desinformación.
Asimismo, la producción informativa se bloquea por la incomunicación de las propias fuentes : no tienen luz, no les caen las llamadas o no tienen datos móviles. Quienes informan en las regiones deben invertir el doble del tiempo y de sus limitados recursos tecnológicos para verificar la información antes de publicarla y eso hace que la investigación sea casi imposible.
“No se trata solo de redactar a oscuras”, relata un corresponsal regional. “Es la frustración de tener la noticia confirmada, las fotos listas, y pasar cuatro o cinco horas sentado en una acera, buscando una ‘rayita’ de señal para poder enviarla a la redacción central”.
¿Y la calidad de vida, qué?
La falta de un servicio eléctrico continuo y confiable no es solo un problema técnico o de comodidad doméstica. En el marco del derecho internacional y de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la deficiencia crónica de los servicios públicos a cargo del Estado, se traduce en una violación sistemática de los derechos fundamentales:
Si no hay luz, lo que hay es una vulneración en cadena de :
- El derecho a una vida digna y a la salud
- El derecho al trabajo y a la productividad
- El derecho a la educación
- El derecho a la información y a la libertad de expresión
- El derecho al acceso a servicios públicos de calidad.
El Estado es garante constitucional de estos derechos, pero incumple esta obligación al someter a las regiones del país a cortes generalizados y prolongados.
- Ministerio popular para la Energía Eléctrica 22 de marzo de 2026. Presidenta Encargada anuncia inicio de plan especial de ahorro energético. Recuperado en https://mppee.gob.ve/?p=105437[↩]
- Ministerio popular para la Comunicación e Información, 8 de mayo de 2026. Gobierno Nacional mantiene prohibición absoluta de la minería digital en todo el país. Recuperado en https://mippci.gob.ve/gobierno-nacional-mantiene-prohibicion-absoluta-de-la-mineria-digital-en-todo-el-pais/[↩]
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