Manuel Sánchez es un líder comunitario que fue detenido arbitrariamente, el 27 de agosto de 2025, por funcionarios de la Policía Municipal de Caracas (PoliCaracas). Ese día lo reseñaron y acusaron con el delito de “instigación al odio”, por unas denuncias en la red social TikTok en las que cuestionó el proceder de ese cuerpo de seguridad.
La detención de Sánchez ocurrió frente a la sede de PoliCaracas, en la urbanización El Paraíso, en Caracas, por el desalojo de una vivienda a una ciudadana a quien Sánchez estaba apoyando por considerar que era una acción injusta y procedió a grabar el hecho e hizo una transmisión en vivo criticando el procedimiento y los malos tratos.
Los funcionarios destacaron que a Manuel Sánchez lo deuvieron en flagrancia por, presuntamente, desprestigiar a los funcionarios de PoliCaracas. En ese entonces, le pidieron que entregara su teléfono celular, pero él se negó y se lo dio a su abogado, a quien se lo arrebataron y revisaron y encontraron contenido en el que denunció a integrantes del gobierno de Nicolás Maduro y los acusó de corrupción.
Condenado a 10 años de prisión
Casi tres meses después, el 20 de noviembre de 2025, el Tribunal Octavo de Control del Área Metropolitana de Caracas llevó a cabo la audiencia preliminar lo sentenció a 10 años de prisión. En esta instancia, bajo una evidente coacción y engaño procesal, se indujo a Sánchez a admitir los hechos. Esta decisión fue tomada tras una oferta realizada por el Fiscal de la causa y la propia juez, quienes aseguraron que la admisión resultaría en una medida cautelar sustitutiva con régimen de presentación.
El 8 de diciembre de ese año, lo trasladaron desde la sede de Policía Municipal de Caracas a la cárcel El Rodeo I, en el estado Miranda.
A Rosalba Pereira, su pareja, no le informaron de manera oficial sobre el traslado de Manuel, se enteró cuando salía el autobús con los detenidos a bordo. Un funcionario le indicó que se quedara tranquila porque Sánchez iba en la unidad, inclusive, él logró gritar que lo llevaban al Rodeo.
Desde que permanece en ese centro de reclusión, Rosalba Pereira no baja la guardia y acude constantemente al lugar a esperar su liberación y más en el contexto actual que se han dado varias excarcelaciones y liberaciones desde el 8 de enero de este año.
Adicional a esta injusta detención que ya lleva casi 8 meses, Manuel también atraviesa por una situación de salud mental delicada, pues sufre de depresión y esquizofrenia y requiere de su medicación constante. Pereira teme que Sánchez atente contra su vida.
¿Venganza por denunciar?
Pereira contó a Espacio Público que tanto ella como Manuel llevaban años denunciando hechos de corrupción que ocurren en las comunidades. “En el año 2022 hicimos unas denuncias donde solicitamos una revisión de cambios policiales porque en vez de ayudar lo que hacían era trabajar en contra de las comunidades. La denuncia se hizo para que se corrigieran esas irregularidades”, dijo en referencia a un hermano de la alcaldesa del municipio Libertador, Carmen Meléndez, quien dirigía ese cuerpo policial.
“Después de eso nos citaron a la Plaza O’Leary porque el director que estaba en ese momento nos exigió que presentáramos una disculpa pública de la misma forma como hicimos la denuncia porque él, de manera personal, sentía que era contra él y contra los demás policías. Entonces hicimos esa disculpa pública por aquellos que habíamos hecho sentir mal”, expresó.
En ese sentido, Pereira recordó que cuando a Manuel lo detuvieron el año pasado y que esto ocurrió con funcionarios de PoliCaracas y que lo trasladaron a la sede de este cuerpo policial, en el sitio estaba uno de los policías presentes cuando Sánchez hizo las denuncias en años anteriores y que lo obligaron a hacer las disculpas públicas. En vista de ello, ese funcionario pidió que dejaran preso al líder comunitario.
Su pareja considera esta acción como “un patrón de hostigamiento”.
Golpearon a Manuel
Recientemente, el jueves 9 de abril Rosalba acudió a El Rodeo para visitar a Manuel y llevarle sus insumos personales. Ese día él le contó que sufrió golpes por parte de los custodios en días anteriores de esa semana luego de una reyerta que se presentó en el penal.
“Los custodios hicieron unos disparos al aire y ellos (los presos) se escondieron debajo de las camas de cemento. Me dijo que una bala o perdigón alcanzó a uno de ellos en una pierna. Luego los sacaron por las escaleras dándoles con las culatas de los rifles. A Manuel le dieron en un brazo y lo tiene hinchado. Además, tiene una malla umbilical y le dieron patadas en el estómago”, dijo Pereira a Espacio Público.1
Por último, a Pereira adicional a la exigencia por la liberación de Manuel, le preocupa la salud mental de él porque ha tenido roces con sus compañeros de celda. “Manuel podría atentar contra su vida, no debería estar encerrado ni pasando por un proceso judicial”, culminó su pareja, a quien también esta situación le trajo alteraciones en su salud.
- Comunicación telefónica, martes 14 de abril de 2026 [↩]
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