La cárcel casi le costó la vida a Gilberto Reina

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Gilberto Reina es un hombre que habla directo y sin rodeos. Es Licenciado en Filosofía y Letras. Desde el año 2001 dirige el portal informativo La Sapa del Orinoco, fundado en el estado Bolívar (sureste). Sin embargo, el 16 de agosto de 2024 una publicación hecha en las redes sociales de ese medio, luego de la elección presidencial del 28 de julio, derivó en un injusto encarcelamiento de tres meses.

La noche de esos comicios, el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció como ganador a Nicolás Maduro sin presentar cifras detalladas ni realizar las auditorías de ley, hecho que desató acciones de calle los días posteriores y detenciones arbitrarias en diversos estados del país contra personas que rechazaron los resultados mostrados por el ente electoral, quienes también exigían que mostraran los resultados auditados que, según las actas recolectadas por la oposición, daban como ganador a Edmundo González Urrutia.

En virtud de ello, la oposición hizo un llamado a las calles el sábado 17 de agosto para alzar la voz y exigir transparencia al CNE con los resultados. A su vez, el oficialismo también convocó a sus seguidores a las calles. Por su parte, Gilberto Reina decidió hacer una transmisión en vivo el 16 de agosto en horas de la mañana a través de la cuenta en TikTok de La Sapa del Orinoco para informar sobre ambas convocatorias e hizo un llamado a que estas manifestaciones fueran pacíficas.

No obstante, una comisión de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) llegó ese mismo día a su casa, al final de la tarde. Todos los funcionarios llegaron con pasamontañas, excepto uno quien habló con Reina y le dijo que “lo mandaron a buscar” y que las cosas se debían hacer de la “mejor manera posible”.

Foto: captura de pantalla

“Por las buenas o por las malas”

Reina le preguntó si tenían una orden de detención. Le dijeron que no, que la orden era buscarlo y detenerlo “por las buenas o por las malas”. Decidió salir de casa y abordar el vehículo, el uniformado le dijo que no tenían nada en contra de él en sí, sino solo el hecho de llamar a las calles.

“Te habían mandado a buscar hace tiempo, pero esta es la gota que derramó el vaso”, le dijo el funcionario a Gilberto Reina, quien se defendió diciendo que ese llamado a las calles no lo hizo él sino el gobierno y la oposición.

“Yo no tengo responsabilidad en eso. Estoy llamando constitucionalmente porque tengo derecho a salir a protestar siempre y cuando lo haga de manera pacífica. La nota decía que ese llamado era de una manera cívica y ciudadana porque el país estaba pasando por un desastre producto de lo que ocurrió el 28 de julio en la contienda presidencial”, dijo a Espacio Público.

Lo llevaron a una celda de la DGCIM y le hicieron la reseña correspondiente. Allí le dijeron que le aceptarían las visitas los fines de semana para que la familia le llevara sus alimentos y medicinas, porque de lunes a viernes la alimentación se la garantizaba el cuerpo de seguridad. La madre de su hija le llevó, mientras pudo, los insumos que necesitaba.

Reina contó que en ese lugar nunca le tomaron declaraciones, pero sí lo llevaron a medicatura forense para los exámenes de rigor y tenía elevados los niveles de azúcar en su sangre, “a punto de un coma diabético”. Además, tiene un marcapaso.

“Incitación al odio” y “terrorismo”

Varios especialistas lo atendieron, en especial un cardiólogo y un endocrinólogo, quienes determinaron que ese sitio de reclusión no era el mejor lugar para Reina porque estaba cerca de un paro cardiorrespiratorio. Pese a esto, igual lo presentaron ante los tribunales el 21 de agosto para imputarlo con los cargos de “incitación al odio” y “terrorismo” por replicar las convocatorias a manifestaciones pacíficas.

Lo llevaron a un tribunal “especial” en materia de terrorismo y luego lo trasladaron a la sede del DGCIM. Al día siguiente lo llevaron al Palacio de Justicia en Ciudad Bolívar y el fiscal, vía telemática, le pidió a la juez que lo privara de libertad porque Gilberto Reina era parte de los “comandos terroristas de María Corina Machado”, acusación que Reina negó y agregó que no pertenece a partido político alguno.

“Yo no estaba llamando a la violencia en el país”, aseguró.

De la DGCIM para Tocuyito

A Gilberto Reina le dictaron privativa de libertad por 45 días para que la fiscalía presentara las pruebas de rigor y designaron como centro de reclusión la sede de la DGCIM de Ciudad Bolívar. Comentó que pidió el derecho de palabra, pero no lo dejaron hablar, en violación de su derecho al debido proceso.

Luego de dos semanas lo trasladaron a una sede del comando regional de la Guardia Nacional Bolivariana(GNB) en la ciudad de Puerto Ordaz. Los funcionarios que lo recibieron le expresaron que lamentaban la situación porque ellos contaban con el apoyo de La Sapa del Orinoco para las actividades que llevaban a cabo como cuerpo de seguridad.

No lo llevaron a ninguna celda. Horas después, en la madrugada, lo trasladaron al penal de Tocuyito, en el estado Carabobo, pero llegó en pésimas condiciones de salud porque su condición no estaba apta para un viaje largo. De una vez lo trasladaron al área clínica del centro penitenciario para estabilizarlo, pero al poco tiempo, su cuerpo volvía a descompensarse porque la alimentación no era la adecuada y le daban poca agua. Al ser diabético, su organismo necesita constante hidratación.

Tres meses de detención en el área médica

Aunque estuvo tres meses de detención arbitraria, en Tocuyito no estuvo más de tres días en una celda, porque su salud se desestabilizaba y tomaron la decisión de que debía estar en el área médica. Ahí pasó todo su encarcelamiento, hecho que le afectó la vista al estar expuesto día y noche a las luces blancas de un área médica. Ahí se enteró de las arbitrariedades que sufrían las otras personas privadas de libertad y esto lo denunció ante las autoridades, quienes cedieron en algunos derechos, entre esos, las visitas familiares y el acceso al agua potable.

“Estuve ese tiempo sin ver la luz del sol. Lo que tenía eran puras lámparas. Mojaba una toalla para ponérmela en la vista porque me ardía. Cuando pude ver la luz del sol sentí que los ojos se me iban a reventar”, dijo.

Con cautelares, 22Kg menos y sin pautas publicitarias

Gilberto Reina llegó a Tocuyito pesando 105 kilos y tres meses después salió del lugar con 83 kilos. “Caí cuatro veces con hipoglucemia. Gracias a Dios que los médicos siempre estuvieron ahí conmigo. Solamente iba a la celda a bañarme y de inmediato me regresaban al área clínica”, expresó.

Ya cuando estaba cerca de los tres meses de detención, tuvo una audiencia preliminar, le indicaron que él desconocía los resultados de la elección presidencial y le preguntaron si admitía los hechos o no. De negarse, la condena iba a ser de 30 años de prisión y, de aceptarlo, la pena sería de 27 años.

Reina no se quedó callado. Resaltó que su vida estaba en juego y que no se trataba de que si aceptaba los presuntos delitos o no.

“El juez se lavó las manos y dijo que no sabía nada de las cosas que yo había dicho allí. El juez representa al Estado, así como también la defensa y la fiscalía. ¡Imagínese! Yo me defendía con lo que podía y logré llamar la atención del juez, quien ordenó una investigación a la medicatura forense del CICPC para que determinara el por qué la DGCIM y la directiva de Tocuyito no informaron sobre mis condiciones de salud”.

Reina comentó que lo sacaron del tribunal con dificultad porque no tenía estabilidad física. Adicionalmente, estando en Tocuyito no le permitieron visitas porque el requisito era que la visita debía ser mujer y alguien directo: esposa, mamá, pero él estaba separado de la madre de su hija (de trece años de edad) y no le permitieron que su hermano lo visitara por ser hombre.

Pasaban los días y en el penal le garantizaban la insulina, tratamiento que él mismo Reina se aplicaba, hasta que a mediados de noviembre de 2024 llegaron las primeras boletas de excarcelaciones, entre esas, estaba la de él, pero con una medida cautelar: presentarse cada 30 días en los tribunales del estado Bolívar.

Una vez excarcelado la situación no mejoró, pues sus ingresos económicos mermaron. Todas las pautas publicitarias de La Sapa del Orinoco se retiraron, para evitar conflictos con el gobierno oficialista”, lo que eliminó también su principal herramienta de sustento.

Foto: excarcelación de Gilberto Reina

Un año después de su detención arbitraria y posterior excarcelación, Gilberto Reina sigue activo con su portal informativo a través de las redes sociales.

Desde Espacio Público reiteramos nuestra exigencia a las autoridades venezolanas para que cese la persecución y detenciones arbitrarias a periodistas y ciudadanía en general. La libertad de expresión e información es un derecho.

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