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Renny González cumple dos años de injusta prisión

Foto: Lenys Martínez | Espacio Público

Renny González cumplirá dos años preso arbitrariamente el domingo 16 de agosto. Dos años que no solo cambiaron su vida, sino también la de su familia de manera drástica sólo por pertenecer a un grupo de WhatsApp.

Una comisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) se apareció en su vivienda en la ciudad de Maracaibo (estado Zulia), revisaron todo y luego le pidieron a González que los acompañara para unas presuntas “averiguaciones”.

Ahí empezó el calvario que se extendió durante 24 meses. 

Su madre, Lourdes García, no estaba en la vivienda cuando ocurrió la detención de su hijo. Lo llamó a su celular, pero todos los intentos resultaron infructuosos. Solo uno de sus hermanos pudo entrar al correo electrónico de Renny y dio con la ubicación que vinculó con su celular. Se lo llevaron a la sede del Sebin en Maracaibo, aunque en el sitio le negaron la información.

García insistió en diversas oportunidades y siempre le negaron que ahí estuviera Renny, hasta que el día 17 le confirmaron que efectivamente sí estaba detenido en la sede de ese cuerpo policial por una investigación por formar parte de un grupo en la plataforma WhatsApp.

No obstante, no fue sino hasta mes y medio después que logró verlo luego de introducir un Habeas Corpus.

A González no lo detuvieron solo. La detención con otros dos jóvenes más. Las familias de los tres tuvieron que pagar en diciembre de 2024 para evitar que los trasladaran de Maracaibo a otra ciudad, pero en febrero de 2025 se los llevaron al Centro Penitenciario Tocorón, en el estado Aragua. Ahí estuvieron un año, hasta marzo de 2026, cuando los trasladaron a Yare II, donde permanecen en la actualidad.

A los tres los acusaron no solo de pertenecer a un grupo en la plataforma de mensajería WhatsApp, sino también de “financiamiento al terrorismo” y “venta de armas”. 

Su madre cuenta que durante este camino no han estado solos. Toda la familia se unió más tanto emocional como económicamente para sobrellevar la situación.

No le permiten hacerse un estudio renal

Renny tiene un solo riñón y desde hace varias semanas tiene una presunta inflamación, según un médico que lo vio en Yare, quien pidió que le hicieran un estudio para determinar si realmente se trata de una inflamación o es un trabajo forzado del órgano por ser uno solo.

“El médico le puso tratamiento y le pidió al defensor público que pidiera un informe para meterlo por medida humanitaria, pero ese informe nunca llegó”, expresó una atribulada madre. 

A su mamá le preocupa lo del riñón de su hijo porque no le permiten hacerse el estudio para poder ver cuál es el daño que presenta. “Le llevo pastillas para potabilizar el agua porque él requiere tomar mucha agua para que ese riñón drene. Por lo demás, me mantengo con esperanzas de que el juez concluya el caso”, dijo.

Foto: Lenys Martínez | Espacio Público

Lourdes comenta que Renny no ha sufrido torturas en Yare pero, aunque le lleva su comida mensualmente, asegura que no se alimenta bien. “Él estuvo bastante enfermo con gripe, muy fuerte, y tuve que acudir a una persona que vive allí para que le pasara un acetaminofén y otras cosas porque ahí no hay medicamentos. También me llama todas las semanas y le dan cinco minutos para eso”, agregó.

Dos años de fortalecimiento familiar, pero también de depresión

Esta madre no cesa en su lucha para lograr la libertad de su hijo. Con lágrimas, con fuerza y sin importarle una lesión en su pie, se mueve desde su natal Maracaibo hasta Maracay donde vive su hermana y luego a Yare. Es un trayecto que hace una vez al mes para llevarle los insumos básicos a Renny.

Narra que en estos dos años se fortalecieron como familia, pero también la depresión les jugó una mala pasada. Se deprimieron sus hermanos, su abuela, la misma Lourdes quien cuenta que en mayo de este año no paró de llorar y tuvo que recurrir a ayuda psicológica para poder estabilizarse y continuar.

“Cada vez que visito a mi hijo salgo grave porque es difícil que tu hijo se te guinde cuello diciéndote: ‘mami, perdoname. Me hago la fuerte, pero le digo que vamos a salir de esto”. Además, a Renny le perturba ver el esfuerzo que hace su madre cuando la ve con las bolsas que lleva.

Gastos mensuales elevados

Lourdes se gana la vida trabajando en una casa. Gana 50 dólares semanales y con eso y con lo que ayuda la familia, es que pueden costear los insumos para Renny: higiene personal, alimentos y también el pasaje ida por vuelta de su mamá. Gasta unos 300 dólares mensuales.

“Se hace bastante difícil porque todo está más caro. Le llevo carne y pollo empacado al vacío, también le compro algo de leche, diablito, huevo, galletas, pan; pero cuando lo visito le llevo su comidita aparte”.

Además, en la familia se organizan con la venta de perrocalientes, hamburguesas, sopas y rifas para poder reunir dinero. “Hacemos bastante porque solo el viaje se me hace bastante costoso”, dijo.

Denuncia al abogado defensor

A Renny González nunca le permitieron una defensa privada. Le asignaron a Richard Díaz como defensa pública, pero de su parte no reciben el apoyo que necesitan. “Él se ha mostrado como endeble y tuve que denunciarlo aquí y allá, también en la Defensoría del Pueblo porque no me da respuesta de nada, siempre dice que no puede. Todo lo que he hecho ha sido por mis propios medios. Solo una abogada me ayudó con la apelación”, cuenta.

“MI hijo no hizo nada. Mi hijo sí protestó en 2015, estuvo preso tres días y cumplió con el año de presentación. El expediente quedó ahí, dicen muchas cosas que no vienen al caso, muchas mentiras”.

Lourdes cuenta que su hijo es muy sensible, que llora mucho cada vez que lo visita, pero que también se alegra por el apoyo que recibe fuera de las rejas por la visibilización de su caso en las redes sociales. “Cuando salgas vas a ver todas las publicaciones”, le dice ella, quien expresa haber tenido miedo al principio de denunciar y alzar la voz.

Como mamá cuenta siempre trata de ir a Yare con su mejor actitud, sonrisa, arreglo personal, y con la fe intacta de que verá a su hijo salir de ese lugar que paralizó la cotidianidad de una familia, la cual lejos de romperse, se fortaleció. 

“Mi hijo es súper inocente. Es una persona muy clara, de un corazón muy puro y limpio. Es un buen muchacho que no tiene rencor”.

Por último, Lourdes le dice a todas las madres que pasan por la misma situación que ella que no pierdan la fe, que “esto va a terminar pronto porque todas estamos en la misma situación emocional y económicamente”.

Las detenciones arbitrarias afectan no solo a las víctimas, también a sus familias y dejan consecuencias para continuar con una vida normal. La madre de Renny espera con fe que la libertad de su hijo se logre en los próximos días y que culmine esta etapa de una injusta prisión.

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