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Ramón Centeno: “Hay una memoria latente que no se apagará”

Foto: Rafael Espejo para Espacio Público

La vida del periodista Ramón Centeno dio un vuelco el 2 de febrero de 2022, cuando lo detuvieron días después de entrevistar a unas personas vinculadas, presuntamente, con un caso de narcotráfico. Esa pauta periodística lo privó de su libertad durante casi cuatro años, una libertad que volvió a acariciar la mañana del 14 de enero de 2026.

Con su detención comenzó el calvario tanto para él como para su familia, en especial para su madre, Omaira Navas, quien luchó desde el primer día para lograr su libertad. Centeno, antes de ser encarcelado, sufrió una fractura de caderas en un accidente de tránsit y las secuelas de ese propblema le pasaron facturas en su centro de detención.

Sin perder la fe ni la esperanza

De todo este tiempo, dos años los pasó bajo custodia policial en el Hospital Dr. Domingo Luciani, en Caracas, por su situación de salud. Ahí presentó crisis hipertensivas y emocionales que impidieron la intervención quirúrgica que requería en su pierna. El tiempo transcurrió, pero la fe de su madre y la de él siempre se mantuvieron en pie. Nunca perdieron la esperanza de alcanzar la libertad.

Ese día llegó. A medias, pero llegó. El 14 de enero ocurrió la excarcelación de al menos 19 periodistas y trabajadores de la prensa, entre esas, la de Ramón Centeno. Una fotografía junto a su madre se hizo viral en las redes porque al fin empezarían a respirar un aire distinto, retomar su vida, ver otros rumbos, aunque con la medida cautelar de régimen de presentación ante tribunales, pero también hacer la diligencia para su necesaria operación.

No obstante, el lunes 26 de enero Ramón acudió al organismo judicial para presentarse y estando en el lugar le informan que su madre, Omaira, tuvo un percance de salud que, lamentablemente, le causó la muerte la mañana del martes 27.

Foto: Rafael Espejo para Espacio Público

Omaira: su musa

La vida de Ramón volvió a dar un vuelco. Su “musa”, como llama a su madre, ya no está en este plano. Ahora, dice él, lo acompaña desde otra dimensión. “Voy a honrar su memoria y el ejemplo que siempre me dio: justicia sin revancha. Le prometo que voy a volver a caminar”.

Luego del fallecimiento de Omaira, Ramón asistió en varias oportunidades a tribunales, donde lo sometieron a plantones innecesarios que incidieron en su situación de salud, pero finalmente su operación se logró el 6 de marzo y días después dio, de nuevo, sus primeros pasos, aunque faltaba otro sueño: la libertad plena, la cual alcanzó el 13 de abril luego de que el Tribunal 11 de Juicio del Área Metropolitana de Caracas dictara sentencia absolutoria porque la juez no encontró elementos que lo vincularan con los delitos: tráfico de influencias, usurpación de funciones y asociación para delinquir.

Ese sueño que también era de Omaira, se cumplió. Ramón se puso una tarea: visitar la tumba de su madre, caminando y con libertad plena. ¡Lo hizo!

Todo esto ocurrió en tres meses: excarcelación, pérdida de una madre, operación y libertad plena. Ramón demuestra que creció mucho más en tiempos convulsos, en la alegría y en la tristeza. Él habla desde el alma, la espiritualidad, la esperanza, la unión y de alcanzar la libertad plena de todos los presos políticos.

Contento y con libertad plena

 — ¿Cómo estás?

 — Con vida, contento, caminando y con una libertad absolutoria porque se absolvieron unos infames delitos, pero hay una memoria latente y permanente que no se va a apagar, que no se intimida y no descansará hasta que no veamos salir al último compañero que está sufriendo en las cárceles venezolanas por pensar distinto en Venezuela, dijo.

“Los primeros pasos que di fueron hacia la tumba de mi mamá porque se lo prometí y después de llevarle girasoles (sus flores favoritas), le dije que honraría su memoria porque valió la pena que me haya criado con los valores más hermosos con los que se puede criar a un ser humano”, agregó.

Nuevos retos, nuevos desafíos

Ramón cuenta que desde donde descansa su madre, renovó con ella el pacto de luchar por la justicia. “Ella siempre me dijo que debía convertirme en mi mejor versión dentro de la cárcel sin importar lo que nos hayan hecho, pero que sí importa para la memoria y justicia, no para odiar ni tomar venganza. Siempre fue muy aguda con el tema del revanchismo”, expresó.

Para el periodista, uno de sus desafíos es curar las heridas “que dejaron los cuatro años de cárcel. Un cuerpo que sufrió, un alma que trataron de doblegarla, quebrarla y una familia que sufrió excesivamente todas las torturas que se le pueden dar a un ser humano”, agregó.

Adicionalmente, piensa que su mejor tratamiento para sanar es estar con la gente, con los abrazos de esas personas que lo saludan con cariño en las calles, que hacen suya la historia de Ramón y alzan la voz por los que aún siguen tras las rejas o están fuera de ellas pero con restricciones.

“Mi mamá me enseñó a abrazar en las dificultades, en la esperanza, en la lucha. Las heridas se están cerrando, pero me dejan una legión de almas hermosas, de gente extraordinaria que está pendiente de lo que me ocurrió. Estoy viviendo y viendo que cada compañero excarcelado es una historia épica que hay que conocer. Sigo alimentando este espíritu con lo bonito que es la vida”, contó.

 — ¿Qué le dirías a Omaira si la tuvieses al frente?

 — ¡Que voy saliendo a recorrer el país! La sigo mirando viva, con añoranza, mi mamá era una cómplice hermosa, sigue siendo extraordinaria. Su mano está en todo lo que me ocurre”, expresó con una mirada de satisfacción y orgullo.

Ramón era chavista

 — ¿Existe un Ramón Centeno antes, durante y después de este proceso?

 — Que antes era chavista y ya no.

Ante esto, contó que le produjo tristeza por el tiempo que invirtió en un proceso político que le dio la espalda, el cual nunca se preocupó por su detención, no hubo nadie del partido de Gobierno que intercediera por él, narró.

Foto: Rafael Espejo para Espacio Público

“Fue como que te sacaran de tu casa de la noche a la mañana y te llevan a la cárcel sin motivo alguno, pero que después reconocieron su error. Si bien la cárcel es el inframundo, también la comparo con las rendijas de luz que vi para que mi alma no sucumbiera ante tanta infamia. Lo mismo me pasó con el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), me quedo con lo mejor porque ahí hay personas maravillosas, de quienes aprendí muchísimo. Prefiero, en todo momento, quedarme con lo bonito de la gente”, reiteró.

Aprendió a tener paciencia

Si bien para Ramón el tiempo en un centro de reclusión resultó largo, comentó que aprendió a tener paciencia, pese a la injusta detención y todas las adversidades. “El 3 de enero sirvió para que nosotros saliéramos en libertad y sé que vendrá una política distinta para construir un país donde cabemos todo. Esa es mi máxima aspiración”, aseguró.

Destacó que su caso “es un milagro y a la par de esta conversación confesó que su pierna presentó una infección que ameritó un tratamiento más fuerte y unos ejercicios para evitar otra decisión médica. Esas son las secuelas de una injusta e infame detención”.

No solo habla con palabras, sino también con su mirada, sus manos y sentimientos. Es firme en sus nuevos retos, sin venganza, pero con una memoria firme. “Los verdugos de Venezuela me torturaron hasta el último momento para enviar un mensaje a distintos sectores del país. Lo entendí al mes de mi secuestro, porque eso ocurrió, un secuestro. No hubo orden de aprehensión ni nada”.

“Son 27 años de sometimiento permanente”

Este periodista cuenta que le tocó entrar a la cárcel en un momento difícil porque ocurrió bajo el segundo mandato de Nicolás Maduro. “Fue complicado, durísimo, pero vamos a transformar esto luego de 27 años de sometimiento permanente. ¡Esto también tiene que pasar!”, enfatizó.

“Si bien todo esto me llevó al piso, luego me levantó. Cada día en la cárcel fue un aprendizaje y todo esto quiero que se convierta en una herramienta para el país”, contó y adelantó que prepara junto a una editorial nacional que llevará por título De pie por Venezuela. “Nos golpearon, nos intentaron silenciar, pero hoy todos nos ponemos de pie por nuestro país porque cada quien tiene algo que aportar”, afirmó.

Ramón Centeno expresó que saldrá del país cuando recupere su democracia y pueda decir: ¡Misión cumplida! “solo aspiro a estar con los más vulnerables. Mi mamá está en paz porque me ve caminando y absuelto por lo que luchó”, comentó.

Por último, confesó que se quiere dedicar a la defensa de los derechos humanos, a acompañar y ayudar a los más vulnerables que están en los hospitales, cárceles y barrios.

Foto: Rafael Espejo para Espacio Público

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