En el contexto de emergencia que vive el país luego del doblete sísmico del 24 de junio, que ha dejado más de 3.300 muertos y más de 16.000 desaparecidos, el acceso a la información oportuna y veraz no es un lujo, sino un derecho fundamental que puede salvar vidas.
Por años, desde Espacio Público hemos denunciado la asfixia sistemática al ecosistema de medios y hemos exigido de forma unánime el desbloqueo inmediato de los portales informativos.
No se trata solo de defender la libertad de prensa, sino de garantizar que la ciudadanía pueda tomar decisiones informadas cuando más lo necesitan.
Sin embargo, la realidad técnica demuestra que el Estado prefiere mantener a la población a oscuras. Un reporte técnico que documentamos a partir de las mediciones del Observatorio Abierto de Interferencia de Red (OONI), muestra cómo estuvo la censura en internet en Venezuela durante un fin de semana específico del 27 al 29 de junio de 2026: se detectaron 28 sitios web con afectaciones graves (repartidos entre bloqueos confirmados, bloqueos totales probables y anomalías muy altas).
Aunque el resumen menciona un universo de 42 sitios con señales de interferencia, el monitoreo que evaluó los sitios web de la lista de Citizen Lab que se usan para medir la censura en el país, detalla el comportamiento de los 28 más comprometidos.

¿A quiénes atacan?
Los principales afectados son los medios de comunicación independientes (categoría NEWS).
¿Cómo lo hacen?
Aplican un bloqueo diferencial. Esto significa que la censura no es pareja; un operador (como CANTV) puede tener bloqueada una página, mientras que otros (como Movistar o Digitel) aún permiten el acceso.
- El reporte divide la censura en tres “escalones” según la certeza técnica que se tiene de la interferencia:
- Nivel 1: bloqueo confirmado (certeza absoluta). El observatorio detectó una huella digital (fingerprint) que demuestra que el operador bloqueó la página a propósito. Sitios afectados: 1. El caso: exitosfm.com. Aunque registra mediciones exitosas, ya saltó la alarma técnica de bloqueo directo en algunas de sus pruebas.
- Nivel 2: posible bloqueo total (certeza alta). En este grupo, el 100 % de las veces que se intentó entrar a la página falló, y no hubo ni un solo acceso exitoso. Sitios afectados: 6. Casos críticos: el sitio de derechos humanos www.apusb.usb.ve tiene 100 % de tasa de anomalía en todas sus mediciones. Portales de noticias y economía como dolartoday.com (90 %) y sumarium.com (91 %) muestran niveles de falla tan altos que pasar de forma natural es casi imposible.
- Nivel 3: alta anomalía (bloqueo parcial/diferencial). Son páginas que están bloqueadas por algunos operadores de internet pero por otros no. Su tasa de error es igual o superior al 50 %. Sitios afectados: 21. Casos destacados: grandes medios de comunicación nacionales e internacionales y organizaciones de libertad de expresión están aquí metidos: vpitv.com (89 % de anomalía), [www.ntn24.com](https://www.ntn24.com) (86 %); www.caraotadigital.net y [www.infobae.com](https://www.infobae.com) (ambos con 82 %); armando.info y efectococuyo.com (ambos con 77 %). Incluso portales que miden la propia censura, como vesinfiltro.com (73 %), están siendo bloqueados.
¿Cómo se sabe esto?
Este es un estudio con base científica sólida:
- Recolección: Se extraen los datos de la API pública del observatorio analizando la conectividad web en Venezuela.
- Filtrado: Esos datos de red se cruzan con la lista de 491 dominios que Citizen Lab tiene identificados para monitorear a Venezuela. Así se descartan fallas globales de internet y se enfocan solo en lo que pasa en el país.
Este reporte demuestra que en Venezuela la política de control de información sigue siendo activa y quirúrgica. Al no bloquear todo internet (lo que tumbaría la economía), el Estado prefiere “asfixiar” el acceso a la información persiguiendo específicamente el ecosistema de periodismo independiente y de derechos humanos, forzando a los ciudadanos a depender de herramientas como VPNs para poder informarse.
En momentos de emergencia, silenciar a los medios no es solo un acto de censura política; es una vulneración directa a la seguridad de la gente. Desde Espacio Público insistimos reabrir el espacio digital y permitir que la información fluya sin trabas es una necesidad humanitaria impostergable.