Dos motorizados amenazaron este miércoles 28 de octubre al periodista Ricardo Tarazona, corresponsal del diario El Carabobeño, quien estaba en la comunidad El Picure, municipio Urachiche, en el estado Yaracuy, para cubrir una denuncia sobre la falta de ambulancias en la región.
Una de las ambulancias está accidentada en el sitio desde hace cuatro meses y los habitantes querían denunciar la situación ya que no cuentan con unidades para atender alguna emergencia.
Tarazona estaba acompañado por los lugareños y, cuando terminaba la grabación de su reportaje, lo sorprendieron estas dos personas. Una de ellas se atravesó en el material audiovisual y empezó a preguntarle qué hacía allí.
El reportero le indicó que hacía un trabajo para la comunidad, pero uno de los hombres le insistió que eso era un “trabajo político”. Tarazona le insistió que no era así, sino una labor netamente periodística.
Amenazan con un arma a Tarazona
“Las cosas se salieron de control porque le dije que si no iba a declarar/aportar en ningún sentido, pues que me deje trabajar. Me amenazó, tomó el teléfono y hace como para llamar. En ese momento me comentan que este señor es presuntamente el esposo de la alcaldesa del municipio y que es el jefe de los colectivos”, contó Tarazona a Espacio Público.1
No obstante, el hombre le dijo que tenía un arma y es cuando Tarazona decidió retirarse del lugar para evitar que la situación escalara.
Logró salir del lugar a bordo de una camioneta y una de las personas que lo acompañó para llegar a esta región que el periodista contó que es bastante alejado del centro de la ciudad. Sin embargo, los dos hombres empezaron a perseguirlos.
“Tratamos de acelerar, pero como esa es una sola vía, le dije al que manejaba que nos quedáramos en la comunidad para buscar vías alternas”, agregó Tarazona, quien con la ayuda de varios habitantes del lugar logró salir por el municipio Páez.
No hubo secuestro ni desaparición forzada
Una vez que Tarazona informó al equipo de El Carabobeño lo que ocurría y a otras organizaciones, varios intentaron comunicarse con él, pero no obtuvieron respuesta inmediata y se generó la confusión de un posible secuestro o desaparición forzada, pero el mismo periodista aclaró que eso no ocurrió, sino que estaban ocupados en evadir a estas personas y poder salir del lugar.
“Realmente fue una amenaza, persecución y la intención de bloquear nuestro trabajo informativo”, dijo a Espacio Público.
Exigimos que cesen las amenazas, persecuciones e intimidaciones a los trabajadores de la prensa, quienes están en su derecho de buscar, recibir y difundir información.
- Comunicación telefónica, 28 de octubre de 2026 [↩]

