Víctor Andrés Ugas Azócar, periodista de 37 años de edad, cumple este 18 de agosto de 2025 un año de detención, luego de un altercado ocurrido dentro de un establecimiento nocturno con el tiktoker Emmanuel Marcano.
Corría la noche del sábado 16 de agosto de 2024. Víctor Andrés estaba en un local en compañía de unos amigos en el momento del incidente. Él decidió grabar lo que estaba sucediendo, pero lo vincularon con una agresión que sufrió Marcano. El hecho se hizo viral, tras la difusión de un video en las redes sociales.
Funcionarios del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) lo detuvieron y se lo llevaron a la sede de este cuerpo de seguridad en Quinta Crespo, Caracas.
Acusado de incitar al odio
A Víctor lo presentaron ante los tribunales el domingo 18 y lo acusaron de los delitos de “incitación al odio” y “agresiones genéricas”. El lunes 19 de agosto, en horas de la noche, Marcano se presentó en el programa de televisión de Nicolás Maduro ConMaduro+ y habló del caso.
Posteriormente, a Víctor lo trasladaron a Zona 7 de Boleíta, después al centro de reclusión Yare donde estuvo tres días y, finalmente, al Centro Penitenciario Tocorón donde permanece desde hace un año viviendo un juicio sin respeto al debido proceso, pues le han negado la posibilidad de tener una defensa privada. Ha pasado por diversos quebrantos de salud, entre esas, tres hospitalizaciones a causa del asma que sufre y una dermatitis de contacto.
Desde agosto de 2024 la vida de este periodista y su familia se tornó, de nuevo, en un caos. Tiene un hijo de cuatro años de edad, Matías Andrés, a quien no ve desde su detención arbitraria y a quien su mamá, Skarlyn Duarte, tomó la decisión de sacarlo de Venezuela.
La madre de Víctor, Yris Azócar, es quien lleva el peso de ver a su hijo tras las rejas. Reside en Ciudad Bolívar, en el estado Bolívar, a 572 kilómetros de distancia. Eso le impide visitarlo con la frecuencia que le gustaría, e implica gastos económicos que no puede sostener.
Azócar tampoco está en condiciones de hacer traslados de nueve horas hasta Caracas, porque tiene una condicición diferencial en la vista que no le permite moverse con soltura y requiere apoyo de una persona.
Sin acceso al expediente, sin defensa real
“Está en proceso de juicio después de varios diferimientos. Todo se está haciendo vía telemática. No se le permitió una defensa privada. No hemos tenido acceso al expediente”, contó Azócar a Espacio Público.
Azócar es una docente de inglés jubilada, contó que se enteró de la detención de Víctor Andrés por un mensaje que recibió de otro periodista que en la actualidad también está detenido. Confirmó la información con Skarlyn Duarte, esposa de Víctor, porque él la llamó para decirle que estaba en la sede del CONAS, en Quinta Crespo.
Para el momento de la presentación ante tribunales Víctor tenía 48 horas sin comer. Para llevar alimentos a los detenidos hay un horario específico que la familia desconocía.
Azócar narra que cada vez que puede visitar a su hijo lo nota con ansiedad. “Está en control psiquiátrico y con tratamiento antidepresivo. Varios especialistas van al centro penitenciario. Nunca me avisaron cuando él estuvo hospitalizado, me enteré cuando lo vi con ojeras y le pregunté”, expresó una serena madre, quien solo le pide a Dios por la libertad no solo la de su hijo, sino del resto de los periodistas detenidos. Es una mujer de fe y templanza.
Aunque ella le cuestiona a Víctor por grabar el momento en que ocurrió el altercado, sabe que eso no es motivo de delito y mucho menos para estar en un largo e injusto proceso judicial. Es una mamá que quiere ver a su hijo libre, entre tantas otras.
Cuenta que el miércoles 14 de agosto de 2024 intentaron detenerlo cuando salió hacia su lugar de trabajo y lo retuvieron en una alcabala cerca del Centro Simón Bolívar. “Siempre lo estaban persiguiendo”, afirmó.
Sin amigos y sin colegas
A juicio de Azócar, lo único que le toca es llorar y rezar. “Aquí no hay familias, no hay amigos, no hay colegas. En el caso de Víctor todo el mundo lo juzgó (por grabar el episodio). No tengo más opciones”, expresó su mamá, quien solo cuenta con la ayuda económica de algunas personas y el pago del “bono de Guerra Económica” porque su sueldo como jubilada es insuficiente.
Adicionalmente, Yris tiene una hija que necesita de su atención y una madre de 83 años de edad, pero también está Matías Andrés, su pequeño nieto e hijo de Víctor. Para ella, el niño es su sonrisa en “esta pesadilla” y se lamenta, entre lágrimas, porque ya no lo tiene cerca. Es su rayito de luz porque es la continuación de su hijo.
Esta es la tercera detención de la que es víctima Ugas. La primera ocurrió en 2014 cuando lo acusaron de publicar una serie de fotos del cuerpo del exdiputado oficialista Robert Serra en la morgue de Bello Monte. Este hecho le valió tres años y medio de detención en El Helicoide. Mientras que la segunda detención ocurrió en 2019 junto al diputado opositor Gilber Caro y lo excarcelaron casi un mes después.
Desde Espacio Público le exigimos al Estado venezolano que le otorgue plenas garantías a Ugas y a su familia, para el correcto resguardo de su integridad física, y que pueda acceder a un juicio justo como lo establece la Constitución y el Código Orgánico Procesal Penal.

