Comunicación desde la proximidad. Exploración de las dinámicas sociales frente a la desinformación

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Por Carlos Correa y Fátima Arévalo[1] – Los procesos de comunicación pública están sometidos a diversas transformaciones derivadas del entorno político regulatorio; la emergencia de nuevos medios y plataformas de comunicación; las estrategias de mediación comunicativa asociados a las expectativas de las audiencias y la apropiación real derivadas de los usos sociales de los contenidos/plataformas.

La noción de intervención estatal, especialmente ante innovación de nuevos medios basados en internet, son distintas en los contextos cerrados de corte autoritario y totalitario frente aquellas sociedades que enfrentan una progresiva reducción de los espacios de libertad. Ante la oscilación entre sociedad abierta y cerrada, las transiciones son distintas según el momento histórico y la reacción de las sociedades igualmente diversas según su experiencia previa con los medios derivados de internet.

En los contextos totalitarios, sociedades cerradas, la mayoría de las personas desconoce los nuevos modelos comunicativos y desde el poder se restringe el acceso libre a estas tecnologías. El desarrollo inicial nace con restricciones estructurales que limitan el contenido que la élite gobernante considera no le conviene a sus intereses asociados a la permanencia en el poder. Son comunes la creación de redes nacionales de contenidos, filtrado masivo, el bloqueo de intermediarios o las exigencias de censura para permitir su presencia en los ámbitos nacionales.

La reacción de las sociedades con modelos totalitarios pasa por el uso sofisticado de herramientas para vencer la censura y el alcance de los mensajes es restringido a un número reducido de personas que tienen capacidad económica para comprar equipos y por tanto desarrollar las competencias técnicas para utilizarlos. Igualmente estos gobiernos persiguen a quienes publican contenidos críticos, tanto con la censura de sus contenidos o la criminalización de periodistas e infociudadanos.

En el ámbito de las sociedades democráticas, sometidas a una transformación que las empuja a una deriva autoritaria o totalitaria, las respuestas de la sociedad parten de una experiencia previa que les permite contar con una idea de lo perdido y por tanto ofrecen mayor resistencia a la reducción de sus espacios de libertad.

La noción de estar informado, entre otros elementos, constituye un baremo catalizador para impulsar a las personas a buscar vencer las barreras para acceder a la información. Ante los progresivos cierres las audiencias migran a nuevas plataformas que puedan satisfacer sus expectativas. Ello ocurre al interior de los medios convencionales (prensa, radio y tv) y con los cambios de las audiencias entre ellos.

Ante la censura o el cierre de un medio de televisión abierta, sus audiencias migran a otros con criterios asociados a su interés y perspectiva informativa basados en la facilidad de acceso en primer lugar. Así ante el cierre de un canal buscarán opciones en la misma plataforma. Si no encuentran opciones estarían dispuestos a centrar su interés en otras plataformas equivalentes y de no encontrar opciones se refugian en otros medios.

En el caso de Venezuela, las audiencias de canales como RCTV (en señal abierta) migraron luego a su plataforma distribuida por las empresas de televisión por suscripción o a otros medios informativos televisivos como Globovisión y en menor medida otras opciones sometidas por la presión del entorno regulatorio. Ante el cierre de estas opciones las personas siguieron cambiando sus hábitos informativos, aprovechando las opciones que satisfacían sus expectativas: estaciones de radio, periódicos o canales basados en la web (redes sociales,  portales…)  o en  plataformas de intercomunicación (whatsapp, mensajes de sms…).

Cada fase de reducción de los espacios informativos se tradujo en una reacción de las audiencias que procuraban utilizar las herramientas disponibles para informarse. Acceder a información significa para las personas una práctica activa para vencer las barreras derivadas del entorno regulatorio, el aprendizaje para interactuar con las nuevas plataformas y las deliberadas actuaciones desinformativas de los actores que intervienen en las mismas.

La situación reclama de las personas una mayor participación si quiere tener información que le permita comprender o analizar lo que ocurre en su entorno local. La gravedad de la crisis económica y social también contribuye con el interés por conocer los hechos y  las potenciales respuestas ante lo que ocurre.

Un ecosistema de medios deprimido por el acoso gubernamental genera igualmente algunas respuestas activas para reducir la desinformación. Las personas que logran superar las restricciones empiezan a generar mecanismos para redistribuir información, reducir el impacto de la información falsa y ampliar el alcance de los medios emergentes en Venezuela.

Con esta primera aproximación, preliminar y provisoria, de estas prácticas en el contexto venezolano se muestran las respuestas de la sociedad ante las reducciones de la oferta convencional de información. Esta interacción también está mediada por los recurrentes cambios derivados de las nuevas plataformas y modalidades de comunicación que emergen de la intersección entre internet, las prácticas cotidianas y las dinámicas políticas.

Es un trabajo exploratorio que nos indica los hallazgos de las personas para comunicarse o adquirir conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen, en la situación actual de Venezuela, caracterizada por estar limitada y bastante comprometida respecto a los derechos fundamentales, de lo que no escapa la libertad de expresión.

La necesidad de este esfuerzo, de documentar formas de circulación de información, nace de la observación del deterioro de los servicios públicos que sostienen nuestra comunicación actual. A los datos asociados a las restricciones derivados del entorno político se suma el deterioro de los servicios de telecomunicaciones y eléctrico. Ello conlleva al desarrollo de estrategias de comunicación basadas en la interacción personal o recuperar prácticas de comunicación alternativas de ámbito local.

Las interrupciones del servicio eléctrico en diversos lugares del país (especialmente fuera de la capital) avanzaron a cronogramas de racionamiento y luego en varios apagones nacionales durante el 2019. La inestabilidad de la conexión a internet por una infraestructura limitada y en deterioro, alcanza a la principal proveedora de conexión a internet en el país, la estatal Compañía Anónima Nacional Teléfonos (CANTV); y a otras operadoras privadas.

Dado el contexto, desarrollamos una metodología de exploración cualitativa, mediante talleres y encuentros con líderes sociales locales del Área Metropolitana de Caracas  a fin de explorar potenciales acciones para garantizar la circulación de información en nuestros entornos más inmediatos, en contextos sin servicio eléctrico e Internet. Paralelamente, registramos experiencias que construyeron respuestas parciales a este desafío.

Aproximación cualitativa

A finales del año 2018[2], con una modalidad de taller participativo nos dedicamos a conocer las prácticas y potenciales estrategias de comunicación directa o corporal que podríamos desarrollar para mantenernos informados en eventos de apagones eléctricos de alcance regional o nacional.

A partir de caracterizar a la comunicación alternativa y de reflexionar sobre qué información importante para las comunidades no se encuentra en el ecosistema de medios, los asistentes respondieron esta pregunta: ¿Cómo circulará la información entre mis vecinos?

 

IdeasQué capacidades debemos tener para realizarloQué recursos materiales necesitamos para ejecutarlo
Asamblea de vecinos 

 

 

 

 

 

 

 

V

O

L

U

N

T

A

D

Escucha activa

 

Lugares de uso común, estratégicos y seguros (como los templos) para la reunión

 

Espacios en carteleras para la convocatoria

 

Información de contacto de los vecinos (números telefónicos o correo electrónico)

Carteles paradas de transporteCreatividadPapel de reciclaje

Marcadores

Perifoneo 

Personas con credibilidad, que tenga influencia en la comunidad y transmitan la información

 

Megáfonos

Vehículo para que acompañe

Boca a boca 

Tabla 1. Resumen de las ideas planteadas por los asistentes al taller de Comunicación Alternativa que tuvo lugar en el primer Encuentro de Gente Buena, organizado por Crónica Uno. La actividad tuvo una duración de 90 minutos.

A principios de enero 2019, veinte personas entre académicos, periodistas y activistas de derechos humanos desarrollaron propuestas y Estrategias para la defensa y promoción de la libertad de expresión. El énfasis se centró en las Ideas para superar los obstáculos y limitaciones a la circulación de información.

Las propuestas de comunicación directa o basadas en el uso de soportes no dependientes del suministro eléctrico o el servicio de internet fueron el objetivo. Los consultados tenían conocimiento del ecosistema de los medios venezolanos y además experiencia en el desarrollo de propuestas de comunicación en ese entorno restrictivo. Estos son las principales recomendaciones y hallazgos:

Periódicos comunitarios/escolares. Impulsados desde la junta de vecinos, los consejos comunales o las escuelas de la zona (los jóvenes suelen estar afectados e interesados por la información de su alrededor). Deben ser de periodicidad constante para posicionarse como referente.

Recuperación y apropiación de espacios de encuentro, para que las personas ejerzan su derecho a la libre expresión e intercambio de ideas e información a través del debate: cabildos o foros. Esto permitiría que la ciudadanía se articule y genere redes de confianza.

Carteleras informativas que recojan experiencias (hechas a mano), que se consideran herramientas fundamentales para superar el cerco informativo. Si están bien ubicadas, este canal es funcional y de bajo costo.

Redes de validación de información. Con personas voluntarias que se conviertan en nodos, que ayuden a confirmar o desmentir informaciones.

Además de estas ideas, todos los grupos manifestaron la necesidad de “programas de orientación y preparación para las comunidades en el uso de herramientas tecnológicas o metodológicas que les permitan crear contenidos e información con cierta rigurosidad, profundidad y criterios éticos”.

En horas de la tarde del jueves 7 de marzo de 2019, 22 estados del territorio nacional se quedaron sin servicio de electricidad simultáneamente. La falla eléctrica se extendió en algunos lugares del país hasta por 70 horas, lo que dificultó e incluso impidió los procesos de comunicación ordinarios. Con ello, también la posibilidad de estar informados[3] .

En medio de esta coyuntura, realizamos una encuesta[4] para conocer cómo se informaban los venezolanos. Recibimos 375 respuestas:

Gráfico 1. Resultados de las respuestas a: ¿cómo te informaste durante el apagón nacional que inició el 7 de marzo?, una de las preguntas de la encuesta publicada por Espacio Público el 10 de marzo a través de su cuenta en Twitter. El cuestionario, de tipo cerrado, ofreció 5 opciones, para escoger sólo una. Incluyó la posibilidad de seleccionar “Otra” y escribir cuál era.

Según los datos recogidos, durante el primer apagón del 2019 los venezolanos se informaron principalmente mediante datos móviles, luego por conversaciones (presencia física) con vecinos/familiares/amigos y por la radio [5].

En el mismo cuestionario, había un espacio para especificar el modo seleccionado previamente; ordenamos algunas de las descripciones en la siguiente matriz para dar cuenta de lo complejo que se tornó buscar y recibir información:

 

¿Cómo te informas durante el apagón nacional que inició el 7 de marzo?
Datos móviles●      Cargando el celular en el vehículo, con UPS o batería externa, e incluso en instituciones públicas con planta (hospitales)

●      Caminando hasta donde hay señal (“Iba 2 veces al día a la plaza para tener señal”)

●      Por las redes sociales. “Por WhatsApp, a través de un chat de colegas”. “En Twitter buscando a mis periodistas favoritos”. “A través de lo que publicaron mis contactos”.

●      Usando la señal de Wifi de otros negocios (hoteles)

●      A través de la línea telefónica colombiana (frontera)

Conversaciones (presencia física) con vecinos/familiares/amigos●      Información de vecinos y familiares que:

–       tuvieron acceso a datos móviles o internet

–       tuvieron señal telefónica móvil

–       con celulares con  radios

–       salían a la calle y veían lo que pasaba

–       que pudieron hacer llamadas nacionales o internacionales.

●      “Salí en moto, pude conversar con muchas personas buscando actualizarme”. “Me movilicé a pie por Caracas y converse con familiares que viven en otra zona distinta a mi residencia”. “Recorridos en bicicleta por la ciudad”

Algunas personas indicaron complicaciones asociadas a esta forma de comunicación: rumores, información sin confirmar e informaciones falsas.

Radio●      Con pilas

●      Del celular

●      Del carro

Telefonía fija●      Conversaciones desde CANTV a otros CANTV y hacía exterior

Tabla 2. Sistematización de las respuestas de los encuestados, que dan cuenta de la variedad de acciones que tuvieron que ejecutar los venezolanos para informarse durante el primer apagón nacional del 2019. Ocho (8) aseguraron no haberse informado durante estos días.

 

Ponernos en movimiento y romper la inercia que a veces nos paraliza

La interrelación entre los medios y sus audiencias tiene una relación directamente proporcional con el interés informativo que a su vez está conectado con las variables de la crisis política, económica e institucional. Las restricciones a los espacios de libertad se traducen en progresivos cambios de los hábitos de consumo de medios y también en la construcción social de alternativas para compartir información.

Los momentos críticos permiten avizorar las respuestas que se construyen en las comunidades y entornos locales para mantener espacios de información. La noción de estar informado cambia individual y socialmente en relación a la memoria de las experiencias previas.

El anhelo de la información se combina con una necesidad de movilización social que alimenta experiencias de comunicación o distribución de información en el entorno local. Este tipo de experiencias se revitalizaron con el apagón eléctrico y ofrecen un horizonte, limitado quizás, para compensar las expectativas de noticias y comprender lo que ocurre.

Por eso exploramos una aproximación para documentar experiencias locales de comunicación sin internet, para conocer algunas prácticas en los ámbitos locales. En el avance de este ejercicio mostramos una primera sistematización de dos de ellas.

“Aunque no haya celular te queda la radio”

En el año 2002 un grupo de vecinos comenzó a comunicarse a través de equipos de radio bidireccionales (Walkie Talkies) para responder a los desafíos de seguridad ciudadana. Desaparecida la amenaza que les hizo congregarse, esta iniciativa se redujo a una operación mínima.

En el 2017 debieron reactivarla, esta vez por las manifestaciones sociales: organización de las protestas e incidentes de salud de los miembros de localidad. Realizaron para ello, un censo: vecinos con profesiones sensibles y ficha médica de cada uno de los residentes (actualmente incluye personas mayores que viven solas y viviendas vacías, por el tema de la migración).

En esta época se incorporó al grupo, un radioaficionado, que ayudó a fortalecer la red radios (atendiendo a las característica geográficas de la zona) y a establecer un código de comunicación para resguardar a los involucrados y cifrar el contenido que circula por la frecuencia radial.

Desde ese año se mantienen activos, así no existan contingencias; hacen “religiosamente” pruebas con la radio una vez a la semana, a una hora determinada. Algunos, cambiaron a mejores equipos con mayor alcance; esta es una de las principales dificultades que enfrenta esta red de radios inalámbricas: el costo de los equipos más básicos ronda por los 30 dólares.

Los vecinos ordenaron todo este trabajo en un protocolo, en el que incluso, incorporaron acciones para enfrentar coyunturas nacionales: “sabemos dónde hay plantas eléctricas y hemos establecido prioridades para su uso en caso de un apagón”.

La información que circula por esta vía no es del tipo noticiosa. Corre información táctica, para resolver problemas entorno a los servicios públicos (principalmente el agua), la seguridad e incidentes de salud.

Cualquier vecino puede sumarse a esta iniciativa. El resto de las personas que no participan como nodo radial se informan a través de otras acciones: chats por WhatsApp, reuniones regulares (o especiales en lugares estratégicos cuando hay cortes eléctricos).

 

La información posibilita los cambios

Un grupo de jóvenes interesados en el desarrollo de las localidades del estado donde viven, trabajan desde finales de 2019 en su propuesta de acompañamiento comunitario. Y consideraron la información, el primer pilar su labor:

“Siempre que hablamos con la gente en la calle, no saben y no entienden lo que está sucediendo en el país o en el mundo”.

Noticolas, Noti Timbre y Perifoneo son las tres intervenciones que han diseñado y ejecutado para informar a la gente sobre lo que pasa en el país y para dar a conocer al país lo que pasa en ese estado.

La Noticolas, aprovecha las filas que hacen los ciudadanos para sacar dinero en efectivo del banco, sutir los vehículos de gasolina o comprar el gas (“o cualquier cola”). Ya sea uno por uno, o desde un espacio abierto, el equipo habla de la importancia al acceso a la información y luego presenta noticias de actualidad nacional.

El Noti Timbre, llega hasta las casas de las personas y además de ofrecer un resumen informativo invita a la comunidad a una asamblea vecinal en las que se presentan las principales problemáticas del lugar. A esta sesión invitan a periodistas aliados.

Y el Perifoneo, que para ellos consiste en ir en parejas a las paradas de autobuses, y presentar a la organización y una lista de noticias tanto nacionales como locales en el camino. Esta es la actividad con mayor participación.

En los tres casos, la selección y jerarquización de las informaciones la realizan los jóvenes (tanto del equipo de la organización como los voluntarios): “como la atención de la gente es muy escasa en estas situaciones, tratamos de elegir las noticias más importantes o las que afectan más a las personas o las de comunidades a las que ya hayamos visitado para dar a conocer esas realidades que no se escuchan”.

Una aspecto que llama la atención del trabajo de estos jóvenes, es que establecieron alianzas con medios de comunicación. Lo que permite que puedan contar con la presencia de periodistas en la reunión vecinal luego del Noti Timbre, por un lado; y que puedan contar con un folleto informativo de estilo jocoso que aborda temas de interés nacional, por el otro. “Lo usamos como excusa y como herramienta para abordar de la gente”.

En su experiencia encontraron dos dificultades puntuales: la discriminación (un consejo comunal amenazó con no vender alimentos subsidiados si atendían a su convocatoria) y la imposibilidad de trasladarse, pues las dificultades para movilizarse en la ciudad también les afectan.

A pesar de esto, tienen motivos que les confirman la pertinencia de su esfuerzo:

“Las comunidades que visitamos no han tenido contacto con los medios de comunicación y a pesar de ello siguen creyendo en el valor de la información como medida de presión para resolver sus problemas; para hacerse visibles, para tener una voz”.

 

Conclusiones preliminares

Las dinámicas comunicativas en los entornos restrictivos se caracterizan por la combinación de modalidades de carácter interpersonal y el uso de tecnologías derivadas de la telefonía (especialmente inalámbrica), radiodifusión y la consulta de plataformas o medios basados en internet. En los casos extremos de restricción (fallas eléctricas), aumenta el consumo de información en tecnologías de información más antiguos: telefonía fija alámbrica, envío de sms, emisoras de radio y en menor medida información proveniente de plataformas de internet (whatsapp, correo electrónico, sitios web).

En el contexto del apagón la principal fuente de información procedía de los datos móviles, ello a pesar de la caída de las principales operadoras de telefonía celular. De hecho se registraron  desplazamientos en las ciudades en procura de la cobertura. Es importante que la exploración indica un aumento de las conversaciones como modalidad para informarse y el uso de la radio para obtener noticias. Juntas, estas dos opciones suman una importancia equivalente a los datos móviles. Es evidente que estas plataformas contribuyeron a la definición de la agenda pública que tenían prevalencia en las conversaciones interpersonales y también en los temas de los medios tradicionales como los programas de radio.

Las conversaciones o reuniones se resignifican al acentuarse su potencial espacio para la comunicación informativa. Es decir, la interacción familiar o con los vecinos es también un espacio para enterarse sobre las principales noticias. Sectores amplios de las audiencias mantienen un comportamiento que rehuye de la censura y por ello es relevante que en el cuestionario no indique a la televisión como fuente de información.

Igualmente en el contexto del apagón los dispositivos de la censura institucionalizada también afectaron negativamente a las estaciones de radio. Registramos que muchas solo ofrecían música o programas de entretenimiento. Las audiencias se concentraban en aquellas que tenían alguna información sobre los hechos asociados al apagón.

Algunas plataformas, como los radioaficionados, o redes que se desarrollaron en algunas comunidades para dinámicas de prevención y seguridad ciudadana cambian su propósito hacia el intercambio de información noticiosa. La necesidad informativa se convierte en un catalizador para los cambios y dinámicas que contribuyan a conocer lo que ocurre en los entornos locales, regionales y nacionales.

El alcance de estas experiencias es limitado y creemos que no es equivalente a la influencia de los medios tradicionales, al mismo tiempo generan una fragmentación de la agenda pública. Por ello resultan relevantes dada la correlación entre la agudización de la crisis económica, política y social, las necesidades informativas y su impacto en las movilizaciones o asambleas de calle.

Las relaciones interpersonales contribuyen a generar espacios de confianza distintos a los que se derivan de las tecnologías donde hay que vencer las censuras y la participación activa de actores de la desinformación. Hay un reconstitución de la esfera pública local y por ello hay una emergencia de modalidades de comunicación alternativas o populares que tienen antecedentes en dinámicas de comunicación asimétrica para construir agendas distintas a los medios de propaganda u ofrecer información local y nacional.

Es interesante ver la concurrencia entre las ideas que esbozan los expertos y activistas y las prácticas que efectivamente utilizan los consultados que respondieron el cuestionario. Las conversaciones y reuniones cortas se convirtieron en lugares comunicativos de carácter noticioso. Se desplazó el consumo individual (tv, radio, redes) a dinámicas de interrelación comunitaria.

Esta dinámica social es muy cambiante, tiene una interdependencia sostenida con los hitos del contexto y la acción gubernamental contra los medios radioeléctricos tradicionales. Es una acción que impulsan los líderes locales que entienden la importancia de la información para despliegue de cualquier acción pública en los entornos locales. Hay una incipiente movilización para informar a los otros de su entorno inmediato. Son modalidades de comunicación básica que resurgen como respuesta a una restricción ilegítima de la libertad de expresión y el acceso a la información.

Este trabajo es una exploración inicial de estas prácticas de resiliencia comunicativa que en ocasiones tiene un enorme impacto en el contexto de movilizaciones o manifestaciones de calle. La comunicación interpersonal tiene limitaciones para tener alcance masivo simultáneo pero tiene la ventaja de procesos de construcción de confianza que es relevante para otros procesos y dinámicas sociales. Este es un modo de valorar el esfuerzo ciudadano para vencer la desinformación y generar aprendizajes sociales.

 


[1] Carlos Correa. Doctor en Ciencias de la Información; Director Ejecutivo de Espacio Público.

Fátima Arévalo. Comunicadora Social. Coordinadora del Programa de Medios y Responsabilidad Social de Espacio Público.

[2] La actividad se realizó el 13 de noviembre de 2018 y participaron 17 líderes comunitarios de Caracas.

[3] Espacio Público, 12 de marzo de 2020. El apagón también fue informativo. Recuperado en http://espaciopublico.ong/el-apagon-tambien-fue-informativo/

[4] Se trató de un sondeo básico y preliminar de cara a explorar la dinámica existente en medio de las limitaciones estructurales y comunicativas. Sin mayores pretensiones estadísticas, la encuesta se realizó a través de Twitter con las restricciones inherentes a la poca conectividad que persistía a la fecha.

[5] “Las emisoras de radio con señal, son parte de la hegemonía comunicacional del gobierno. Solo mentira oficial. La TV comercial con programación normal. Algo inaudito en esta circunstancia terrible que atraviesa el país” apuntó uno de los usuarios que completó la encuesta.

 

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